PASTORAL JUVENIL
junto a menores en conflicto con la ley penal
Desde
junio de 2008 varios líderes de la congregación realizan un
trabajo de pastoral juvenil en el Hogar Granja "Casa Joven" de la
localidad de Gral. Lagos; institución de carácter gubernamental en
la que conviven menores en conflictos con la ley.
Cuando surgió el sentir de ingresar a la institución y poder hacer
algo por estos jóvenes, principalmente la motivación fue saber que
allí adentro, como en todos lados, existen adolescentes y jóvenes
que necesitan de Dios. Gracias a la ayuda de Dios, se consiguió el
permiso para visitarlos con frecuencia y poder entablar con ellos
más que una amistad.
En cada visita que se hace a Casa Joven, los líderes se llevan
consigo las ganas de volver rápidamente para bendecir y ser
bendecidos con ellos. Se encuentran con amigos que ya
conocían del Señor pero estaban apartados y con otros que tienen
muchos deseos de conocer de Él. Comparten unos mates, hablan,
ellos comparten sus vivencias, los líderes las suyas, se lee la
Palabra, comparten un estudio, miran una película, oran... son
algunas de las actividades que se realiza en esas visitas.

Esta es una foto dentro de la institución con
algunos de los adolescentes en la segunda visita.
Los líderes agradecen primero a Dios por abrirles
las puertas a este lugar y poder conocer así, a un grupo de amigos
muy copados y deseosos de conocer de Él. Gracias a los hnos
intercesores que apoyan el trabajo de pastoral juvenil y también a
los que se suman en cada visita.
En los últimos meses, el equipo de Pastor Juvenil también
desarrolló varias visitas de consejería espiritual al IRAR
(Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario) -
institución que aloja a menores en problemáticas penales en
privación de su libertad.

Mi mayor anhelo es que aquello que humildemente se siembra en
esas visitas, un día produzca muchos frutos en sus vidas y en la
de sus familias. Porque todos necesitamos de Dios. Y El mismo nos
da esa seguridad de que eso que El inicia, lo llevará a buen
término. - Juan Pablo
Entendiendo la problemática de los Menores en Conflicto con la ley penal
¿Por qué delinquen? ¿Qué caracteriza a los adolescentes en
conflicto con la ley? ¿Qué dicen las leyes? ¿Qué se hace desde lo
político para solucionar esta problemática social? ¿Qué podemos
hacer todos para ayudar a frenar esta problemática?
Son las preguntas que intenta responder el siguiente apunte. DESCARGAR
Nuestro trabajo en los medios gráficos de la ciudad
PASTORAL
JUVENIL EN HOGAR “CASA JOVEN”
La historia de lucho
Luciano es, gracias al amor de Dios, uno de los muchos frutos
del trabajo de pastoral juvenil que realizamos junto a un
equipo de líderes y hermanos en el Hogar Granja “Casa Joven.”
Por diferentes y muchas circunstancias sociales, Lucho
descubrió en la calle el escape a los problemas de su hogar y
las dificultades con las que crecen muchos chicos. Antes de
llegar a la adolescencia, las cosas de la calle –que por
cierto no son nada buenas- lo alejaron de su familia
llevándolo a vivir en los últimos años prácticamente en las
calles de la ciudad de Rosario.
El me contó en varias oportunidades lo peligroso que es vivir
en las calles y cuántas cosas malas que hay en ellas. Me habló
de haber pasado frío, hambre y de sentir cómo muchas personas
le discriminaban o simplemente, ignoraban su presencia y la de
sus pares que le acompañaban en las plazas y veredas de la
ciudad. Me contó como muchas veces los ruidos y las rutinas
vacías de esa vida ahogaban sus sueños de cambiar y de mejorar
sus cosas… lo que sentía que nunca iba a suceder. Podía pasar
las noches bajo el umbral de una puerta o simplemente cercano
a los peligros de la droga, la delincuencia y cientos de cosas
comunes a esas circunstancias.
Por problemas con las leyes, Lucho fue llevado al IRAR y luego
a la Granja, después de que en el primer lugar un grupo de
presos lo golpearan. Recuerdo que fue un martes a la mañana,
al día después de su ingreso a “Casa Joven”, que lo conocí y
noté una mirada que se mezclaba entre la inocencia, la
tristeza y la preocupación.
En cada oportunidad que dialogaba con Lucho, al igual que los
colaboradores de la iglesia que visitamos la institución,
notaba que tenía muchos deseos de mejorar, conocer amigos y
llenar, de alguna manera, ese vacío emocional que la calle
había creado dentro suyo. Sin lugar a dudas que el primer
amigo que conoció fue Jesús; después el afecto de quienes lo
conocemos ya que con su forma de ser supo cómo ganarnos para
bien.
Su primer “triunfo” fue cuando logró el permiso para salir de
la granja para asistir durante tres días a un campamento
cristiano de adolescentes los primeros días de diciembre del
año 2008. Asistió con Nico, otro chico del hogar; y gracias a
la excelente intermediación de los directivos y las
trabajadoras sociales de la institución. En ese campamento,
Lucho salió elegido mejor compañero y regresó recordando el
nombre de sus nuevos amigos y amigas.
Nuevamente en la granja, días después ya era el momento de
salir de aquella granja aunque su entorno social era un
obstáculo para el juzgado de menores que no quería volver a
dejarlo en la calle y rodeado de las mismas circunstancias con
las que se encontraba tiempo atrás. Pero apostamos a que había
otra salida: fuimos a una audiencia con un representante legal
del juez y “Casa Joven” donde Lucho no dudó en hablar de su
cambio y de que quería de allí en adelante hacer mejor todas
las cosas con la ayuda de Dios.
Así logró su salida definitiva. Terminó esa audiencia,
recuerdo bien, muy contento y agradeciendo las nuevas
oportunidades. En Arroyo Seco se hizo de nuevos amigos,
integra el grupo de jóvenes de la iglesia evangélica a la que
asistimos, está siempre con una sonrisa, trabaja, es fanático
del hip hop y sin lugar a dudas, que descubrió que con Jesús
todos los sueños pueden hacerse realidad.
Antes de las fiestas, en una oportunidad tomó la palabra en
una mesa y le dio gracias a Dios porque iba a festejar esas
oportunidades ahora junto a una familia. Con 17 años,
compartió su historia primero junto a Stela Montechiari en
Radio “Asunción” y luego en un programa cristiano de Radio
“Arroyo Seco” y siempre lo hizo con la seguridad de que se
puede cambiar. Es más, ahora el tiene una lindo sentir por
ayudar a cuantos otros chicos hoy viven en las calles de
Rosario como lo hacía el antes de su vida tomara este nuevo
rumbo.
La historia de Lucho sirve para afirmar que muchos chicos
pueden tener oportunidades diferentes cuando hay alguien
dispuesto a dárselas. Dios en primer lugar, claro; pero luego
quienes los rodean. Ningún chico por el toque de una barita
mágica deja de robar o se consumir drogas; pero cuando hay
personas que se les acercan, les demuestran lo que valen como
tales y no les cierran su corazón; allí hay una salida como si
fuera un cofre con sueños que se hacen realidad.
A Lucho, le decimos que lo amamos un tocazo. A todos los
“luchos” y chicos que andan en las plazas, sea a la merced de
las circunstancias o en situaciones de riesgo; les decimos que
Dios les ama y está dispuesto a ayudarles.
Juan Pablo Broin